Parte del Seminario: Democracia, Estado y Ciudadanía
Organizado por Sinergia, Goethe Institut Inter nationes y Asociación Cultural Humboldt - Caracas mayo 2003

La participación ciudadana que consagró la Constitución de 1999, era parte de un proceso que se venía gestando en el Tercer Sector desde hace muchos años. La Asamblea Nacional Constituyente tuvo el mérito indiscutible de haber consagrado este derecho, pero lo que hizo fue recoger lo que ya estaba en el ambiente social venezolano. Los venezolanos no habríamos aceptado menos, después de lo que pasó en años anteriores.

¿Qué es y quiénes representan a la Sociedad Civil? -Ése es uno de los temas más difíciles de explicar. La Sociedad Civil es muy variable, no hay un concepto único de sociedad civil, ni nacional ni internacionalmente. En Venezuela, y en todos los países de América Latina, en proceso de evolución, el concepto es dinámico y muy variable, pues en ellos la Sociedad Civil se encuentra en vías de organización. No existe una Sociedad Civil realmente organizada, y si fuera requisito que la hubiera, nos enfrentaríamos frente al absurdo de tener países sin Sociedad Civil. Existen y tenemos muchas Sociedades Civiles. Es ahora que las asociaciones civiles, las fundaciones y las demás estructuras asociativas de la sociedad venezolana, están aprendiendo a saber qué son. Hasta hace unos años, no se conocían a fondo las diferencias entre una asociación civil, una fundación y ni hablar de una red o de una alianza estratégica.

La Sociedad Civil es una red, como la mayoría de las figuras asociativas modernas. No se puede definir la Sociedad Civil como un simple espacio o o un área de lucha, como lo han hecho algunos tratadistas; para nosotros es algo más valioso que eso; es una estructura llena de vida, una red. Es, pues, una estructura asociativa espontánea, dinámica, flexible, interactiva y de substrato eminentemente social.. Vivir en sociedad es un mandato de la naturaleza humana: el hombre es un ser social, que no puede vivir fuera de la sociedad; todos tenemos que vivir y realizarnos en sociedad. Ese tejido primario con el tiempo se ha ido entrelazando, con más hilos y más nudos, formando el paño social. que hoy conocemos como la Sociedad Civil, o mejor dicho, las Sociedades Civiles, pues existen infinidad de ellas: las hay locales, municipales, nacionales, internacionales y hasta transfronterizas. Las hay temáticas, como la Sociedad Anticancerosa de Venezuela o Asocirpla que se ocupa de cirugía plastica y reconstructiva del Hospital de Niños. No siempre los intereses de una Sociedad Civil son coincidentes con la del círculo concéntrico inmediatamente superior o inferior. Por ejemplo, la construcción de una autopista puede no convenirle a la Sociedad Civil de una urbanización, pero sí a la Sociedad Civil nacional, del estado o del municio. La red explica y enriquece el concepto de Sociedad Civil, no es algo material sino algo lleno de vida, de las vidas de muchos seres humanos, y de carácter sinérgico entre asociaciones.

Una persona es de la Sociedad Civil aunque no forme parte de alguna institución tradicional. Por ejemplo, un militar puede no participar en alguna organización de la Sociedad Civil pero forma parte de ésta a través de su respectiva comunidad familiar, vecinal e incluso nacional. El hecho de ser militar no le quita el derecho a opinar, como ciudadano, en las materias de su correspondiente comunidad.

Quizás por desconocimiento de la figura de la red, la mayoría de las definiciones de Sociedad Civil se basan en criterios de exclusión, tal como lo aplica el criterio del Tribunal Supremo de Justicia; no obstante, todo lo que existe puede y debe definirse en positivo. Es preciso elaborar definiciones en positivo y no en negativo, de acuerdo con la realidad de cada país.

La Sociedad Civil tampoco debe definirse como un conjunto de acciones. La acción no es la Sociedad Civil sino su efecto o resultado, la Sociedad Civil es el actor, el agente que las lleva a cabo. La Sociedad Civil sigue siendo un conjunto de personas en una ambiente y en un tiempo determinado que poseen un poder tácito de representación en cuanto a los derechos colectivos y difusos de ciertas personas y organizaciones, con el objeto de mejorar las condiciones de vida de la colectividad. No puede ser excluyente, aunque es posible que la voluntad mayoritaria excluya en algún momento determinadas posiciones, pero no a las personas.

Afortunadamente el legislador no definió lo que era Sociedad Civil en la Constitución, porque habría incurrido en los mismos errores que el Tribunal Supremo de Justicia. No se puede improvisar en una materia que requiere conocimientos especializados, sin tomar en cuenta sus repercusiones. No es el Estado el que legitima la Sociedad Civil; no es una ley la que va decir qué es la Sociedad Civil, ni quiénes la representan. Es al revés: la Socidedads Civil es la dueña del Estado y, como tal, no puede ser legitimada por el producto de su obra. Ni siquiera la Constitución puede poner frenos o cortapisas a la Sociedad Civil. Cualquier restricción sería ilegal e inaceptable; estaríamos precisamente negando todo el proceso constituyente que llevó a la redacción y aprobación de la Constitución actual (1999), cuya premisa fundamental fue que ninguna Constitución podía pasar por encima de la Sociedad Civil.

Dudo que la Sociedad Civil sea sólo un sujeto colectivo de derechos. Es más que un simple sujeto colectivo, es la dueña del Estado, es el más alto sujeto del que puede hablarse en el plano social. Es algo más profundo, no sólo es una cuestión jurídica, sino también una cuestión social que la misma Constitución reconoce, por ejemplo, cuando establece el Estado Social de Derecho. La representación de la sociedad civil no puede depender de un poder escrito, eso sería absurdo e imposible. Todos vivimos en una permanente interacción y no pedimos a las personas con quienes normalmente tratamos un poder escrito mediante el cual legitimen o acrediten su representación. En esta materia tiene que haber un concepto nuevo de representación, No llegaremos nunca, con criterios meramente civilistas, a un acuerdo sobre qué es la representación de la sociedad civil. En el fondo es también una cuestión ética. La representación social está basada en el liderazgo que la colectividad acepta y, por eso, se vuelve indiscutible. Si acaso se presentan dudas, entonces tiene sentido exhibir el poder, pero no un documento, sino una manifestación de poderío social. A esta representación se llega por un sistema de autorregulación. Como dueña del Estado, la Sociedad Civil no puede aceptar un sistema distinto a éste, cualquier otro será restrictivo.




Imprimir Imprimir      Enviar a un amigo Enviar